Por debajo de la mesa

Una comedia de Jean-Pierre Martinez

2 hombres / 1 mujer

Para cerrar un sustancioso contrato con la Administración, el Presidente de la constructora agraciada invita al Ministro de Obra Pública a una cena. Con el ánimo de que todo discurra por caminos propicios contrata a una señorita de compañía, para que se muestre agradable. Pero la jovencita en cuestión acude a esa cita para reemplazar a una amiga, la cual sólo le comentó que se trataba de un trabajo muy bien pagado como camarera. Así que piensa servir sólo los platos que aparezcan en el menú. Nada va pues a ocurrir como estaba previsto…


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TEXTO COMPLETO DE LA OBRA

Por Debajo de la Mesa

3 personajes :

El Director General

La azafata

El Ministro

Un salón burgués. Flores sobre un velador. Un cuadro contra una pared. Una mesa puesta para tres. Un móvil olvidado en alguna parte suena. Un hombre llega en calzoncillos e intenta de anudar su corbata. Coge el móvil y responde.

PRESIDENTE – Sí, Jeromo… No, su directora de gabinete acaba de llamarme desde Aravaca, no llegará hasta dentro de una media hora. Afortunadamente, porque todavía estoy en calzoncillos. Espero que no sea un mal presagio. ¿ Por qué? Pues porque si no se logra hacerle firmar este puto contrato esta tarde, es así como acabaremos los dos, colega: en calzoncillos. Yo, el Presidente, y usted, el Director General. ¡ Qué quiere: es la crisis, y los accionistas quieren siempre un crecimiento de sus dividendos de dos cifras! ¿Se ha encargado de lo de la chica? Ya debería estar aquí, no sé donde ha metido. Desde luego, necesito tener tiempo de informarla un poco antes de que el ministro llegue … debe saber que el tipo está como el pico de una mesa y que sólo piensa en…, bueno, supongo que me entenderá. Es por eso por lo que me volví a pensar bien esa idea suya de una escolta para valorarle el bolígrafo … ¡ El bolígrafo! ¡ Para firmar el contrato! Reconozco que al principio no estaba muy por la labor. Pero desde que vi a la tal … Anabel en acción. ¡ Alto standing! En absoluto la típica striper vulgar y barata que se dedica a animar las despedidas de soltero, si sabe lo que quiero decir … Es capital. El ministro no debe sospechar en absoluto que es una profesional. ¡Porque imagínese que encima, este viejo obseso se cree un gran seductor! No, no: hace falta que todo esto tenga un aspecto perfectamente natural… Que tenga la impresión de que es su encanto el que todavía ha funcionado… Pero bueno, yo la veo perfecta, a esta chica … ¿ Usted se acuerda cuándo alquiló sus servicios para el árbol de Navidad de la Sociedad? Con objeto de sazonar con guindilla la cena de Nochevieja del delegado de UGT que nos amenazaba con una huelga para el año nuevo … Eh, bueno se va usted a reír, pero cuando vi a aquella chica llegando a su lado, creí que era su mujer… ¡ Y es a su mujer a la que tomé por una puta! Pero fin, ya sabe usted lo que pasa durante estas fiestas de finales de año… Todas las mujeres se consideran obligadas a vestirse de árbol de Navidad o de putas. (Se escucha un ruido de campanilla) discúlpeme un minuto, tengo que abrir la puerta. Debe ser ella…

(El PRESIDENTE, siempre en calzoncillos, va a abrir la puerta).

AZAFATA- ¿Señor Martin Puig?

PRESIDENTE – Sí …

AZAFATA – Emmanuelle … Me envía la agencia.

PRESIDENTE – ¿ Emmanuelle? Pero es a Anabel a quien esperaba. Y usted no se le parece en absoluto… Anabel es mucho más … En fin, mucho menos …

AZAFATA – Anabel me rogó que yo la excuse ante usted. Tuvo un pequeño contratiempo que le impide venir. Así que me pidió que la reemplazase…

PRESIDENTE – ¿ Que la reemplazase?

AZAFATA- Tengo mucha experiencia también, se lo aseguro …

PRESIDENTE – Oh, sí, pero … No era esto en absoluto lo que estaba previsto … Y, además yo había dicho con clase, no sacada de la clase …

AZAFATA – Es decir que …

PRESIDENTE – Bueno, entre, no se quede ahí, vamos a ver qué podemos hacer…

(La chica entra. Joven y hermosa, pero que viste como una estudiante de una escuela de monjas: abrigo, blusa blanca, falda escocesa, medias y zapatos de charol).

AZAFATA- Gracias …

PRESIDENTE (Hablando al móvil) -¿Jeromo? Oh, mierda, empezamos de puta madre: la agencia no me envía a la chica que habíamos pedido … Pero qué desastre ¿ A qué se parece ésta? (Martin mira con detalle a la chica de la cabeza a los pies con un aire afligido). ¿ Cómo te diría? (A la chica) ¿Me disculpa un minuto … (Comienza a alejarse hacia la habitación de la que antes había salido) escuche, es un desastre… (Más bajo) Incluso con mucha imaginación y un espíritu muy depravado, no me imagino que se pueda firmar un contrato de tres mil millones de euros por la esperanza de pasar una noche con una pringadilla semejante …Parece salida de un internado de monjas …

(Sale. La chica se queda sola, un poco sorprendida, y echa una mirada circular sobre el salón. Su móvil suena y responde).

AZAFATA – Sí? ¡ Oh, Isabel! Sí, sí, acabo de llegar. Pero apenas tuve tiempo de hablarle, de hecho… Escucha, no comprendo muy bien… Al verme, se quedó con un aire súper decepcionado… Como un tío que encarga una pizza de carne a la boloñesa con un suplemento extra de guindilla y le traen una vegetariana sin sal… Sólo que he tenido la impresión de ser yo la pizza… Te lo juro, ha sido muy raro… ¿ Estás realmente segura que no puedes liberarte? Oh, vale, vale… Ya, ya, que aceptaste dos trabajos para la misma tarde… Sí, sí, esas cosas pasan… No, evidentemente, no puedes partirte en dos… Ya, pues, esto tiene un aire más bien selecto. Pero el caso es: ¿quién es este tipo, exactamente? ¿El presidente de una constructora que realiza obras públicas? Oh, sí, pero, no sé, a pesar de todo… Y realmente crees que yo… No, no, no te inquietes, estoy aquí, y aquí me quedo… Pero que sepas que lo hago sólo para hacerte un favor. Bueno, sí, Isabel, también para comenzar a reembolsarte los tres meses de alquiler del piso que compartimos y que te debo… Oye, por cierto, no sé por qué, continuamente se empeña en llamarte Anabel. ¿Ah, sí? Pues, no sabía que hacía falta un seudónimo para servir pastelitos… Reconozco que no tengo la costumbre de hacer de sirvienta, pero bueno… Sí, vale, azafata, si lo prefieres… Por otra parte, cuando le dije que era muy experimentada, no dio muestras de creerme. Creo que desde que me echó el ojo, vio claramente que jamás había hecho esto en mi vida… Hizo una reflexión sobre mi pinta, también… No lo he entendido muy bien… Me dijiste que tenía que venir vestida normal … Una pinta clásica, pero esmerada … Y es lo que he hecho… Pero pensaba que iban a darme aquí un traje de azafata, como en la Feria de la Agricultura … ¿ No necesito traje de azafata? Perdóname, que aquí vuelve…

(Vuelve el PRESIDENTE, esta vez completamente vestido).

PRESIDENTE – Bueno… No pasa nada, habrá que arreglarse con lo que tenemos, porque ya no queda tiempo para traer a otra, en fin… (La mira con detalle de nuevo) y supongo que, en realidad su lado travieso se encargará bien del asunto. La verdad es que su apariencia da muy bien el pego. ¡Bravo! Nadie podría imaginar en absoluto que usted fuese… En fin, usted sabe lo que quiero decir… Bueno, entonces se lo explico todo, rápidamente. Me presento, soy Martin Puig, presidente del grupo de construcción y obras públicas Caraduro.

AZAFATA – Oh, sí! Todo el mundo sabe que es el primer grupo de construcción y obras públicas de España. ( Recitando el eslogan de la empresa) ¡Invierta en el futuro, invierta en Caraduro!

PRESIDENTE – Muy bien … Veo que se le exige también un buen nivel de cultura general … Así ganamos tiempo en explicaciones … Pues, bien, resumiendo: recibo a cenar esta tarde a una personalidad política con la que debemos firmar un contrato muy sustancioso, que tengo aquí (coge de encima de un velador un contrato que le muestra). Es el Ministro de Transportes …

AZAFATA: (sorprendida) – Juan-Francisco Caucho?

PRESIDENTE – Más conocido bajo el nombre de JF Ca.

AZAFATA – Porque la prensa lo presenta como el favorito para sustituir al actual presidente del partido en esas primarias que van a celebrar próximamente…

PRESIDENTE – Lo dan por seguro. Y, aunque, verdaderamente no tiene el físico de John Fitzgerald Kennedy, estamos seguros de que se alzará con la victoria. Y, afortunadamente para nosotros, como Kennedy, JF Ca es un hombre al que le van las mujeres. Usted sólo tiene que decirle que es usted Marylin Monroe… ¿ Aunque usted tampoco, realmente se parece mucho a Marylin, verdad?

AZAFATA- Pues, no…, la verdad es que no me parezco mucho…

PRESIDENTE – Para más discreción, organicé esta pequeña fiestecita en mi casa. El caso es que esto realmente no es un hotel de lujo, como usted puede ver. Pero en los grandes hoteles, como usted sabe, en fin, la discreción…

AZAFATA – Sí… Bueno, no. No sé, me lo imagino…

PRESIDENTE – Hoy, en la prensa, sacan a un ministro saliendo del Palace o del Carlton, y es bastante peor que si se le hubiera fotografiado a la salida de un hotel de paso de la calle Ballesta.

AZAFATA – Oh, ya…

PRESIDENTE – Pues, aprovecho que mi mujer se ha ido a pasar con su madre unos días en Palencia …

AZAFATA – Mmm … Ya.

PRESIDENTE – Prefiero que no se entere de nada … Porque es muy celosa …

AZAFATA – Por supuesto …

PRESIDENTE – Total … Usted está aquí para poner al ministro en las mejores condiciones posibles con el fin de que firme este contrato con nosotros y no con nuestro principal competidor … ¿ Está claro?

AZAFATA – Eh, sí …

(El PRESIDENTE, un poco embarazado, saca un fajo de billetes de su bolsillo y se lo tiende).

PRESIDENTE – Aquí tiene… La mitad de la suma la que convinimos con Anabel… El resto se lo daré a la entrega.

AZAFATA. (Cogiendo el dinero) – ¿ La entrega?

(El móvil del PRESIDENTE suena de nuevo).

PRESIDENTE – ¿Sí? Sí, sí, Señor Ministro … (Hace señas a la chica para indicarle que le excuse un instante y se eclipsa de nuevo) sí, sí, por supuesto … Ningún problema … Señor Ministro … Por supuesto, Señor Ministro …

(De nuevo sola, la chica se precipita sobre su móvil y aprieta una tecla).

AZAFATA. (Encantada) – Isabel? ¿Pero qué lío es éste? Acaba de ponerme en la mano un fajo enorme de billetes, no había visto tanta pasta junta en mi vida… Diciéndome que después aún me daría más… Después de que el especialista en comidas preparadas haya entregado los pastelitos… Y, escucha… Está muy bien pagado esto, para ser un trabajo de azafata… ¡Voy a poder devolverte los tres meses de alquiler que te debo, y hasta pagar mis gastos de la universidad! Bueno, te reconozco que el ver toda esta pasta, me hace reflexionar: ¿De qué me ha servido partirme el pecho para aprobar el examen de acceso a la Facultad de Ciencias políticas? Habría sido mucho mejor haber hecho la escuela de hostelería… (Echa una nueva mirada alrededor de ella y ve la mesa puesta para tres) aunque, en realidad, no sé muy bien qué es lo que quiere que haga… Me esperaba tener que servir el champán en una recepción, y esto tiene la pinta de ser una cena en plan trío… No sé quién será el tercero … ¿Ni siquiera voy a tener que servir la cena, dices? ¿Entonces, qué?

(La conversación es interrumpida por el regreso del PRESIDENTE, y la chica guarda su móvil).

PRESIDENTE – El ministro estará abajo en un minuto con su chófer y sus guardaespaldas. Voy a ir a acogerlo en la escalinata. Lo siento, no tengo tiempo de decirle más sobre el asunto. Pero usted conoce su oficio, así que estoy seguro de que sabrá improvisar. Su colega me dijo que se les daban cursos de improvisación, también… (Está a punto de salir) Es inútil precisarle que todo esto deberá tener mucha clase. Mucho encanto, nada de vulgaridad. Ah, sí, una última cosa … Usted se llamará… Maribel. Discúlpeme, pero es que realmente no tiene usted pinta de llamarse Emmanuelle …

AZAFATA – ¿Y usted cree que tengo pinta de llamarme Maribel?

PRESIDENTE – Es que, Emmanuelle, me parece un poco demasiado… en fin, al escucharlo, uno sospecharía inmediatamente que es un seudónimo.

(Desconcertada, la chica echa una mirada hacia la mesa).

AZAFATA- ¿ Y el tercer cubierto, para quién es?

PRESIDENTE – ¿Para quién? ¡Pues para usted! No vamos hacerle comer en una fiambrera de rodillas en el suelo, digo yo. Ya se lo he dicho: hace falta que todo esto tenga mucha clase…

AZAFATA- ¿ Pero entonces qué debo hacer exactamente?

PRESIDENTE – Bueno, durante la comida, usted se queda en las generalidades. Usted juega ser una de esas jovencitas que han salido poco de casa: ya sabe, algo ñoña y sobre todo de clase elevada. Después… ¡Usted hace gala de ceder a los encantos del viejo!

AZAFATA- ¿El viejo?

PRESIDENTE – Escuche, cuanto menos sepa usted sobre esto, más natural parecerá todo… Y le diré qué hacer a medida que avance la noche y según el guarrete vaya picando al anzuelo o no … Ahora, de verdad, es necesario que me vaya a buscarle. No se puede hacer esperar al ministro… Estamos aquí para responder a todos sus deseos, Maribel …

(El PRESIDENTE sale. La chica se precipita sobre su móvil).

AZAFATA – ¿Isabel? Pero qué es este embrollo. ¡ No habíamos hablado en absoluto de esto! ¡Ahora, debo cenar con ellos, y jugar a ser Mata Hari! ¿Que es qué? ¡Un juego de rol! ¿Una especie de obra de teatro? ¿Tengo que fiarme sólo de mi instinto, y todo acabará bien, dices? ¡Ya, pues, mira, mi instinto me grita que me largue corriendo a toda leche, fíjate tú.¡Escucha, que pierdas a un cliente importante no es mi problema! ¡Yo no sabía el oficio que ejercías! Pensaba que se trataba de servir pastelitos. No de servir de pastelito. ¿Qué por qué no voy a aprovecharme yo también?

(El PRESIDENTE vuelve en compañía del ministro, que luce, en la solapa de su chaqueta, la cruz de Caballero de Santiago. La chica no puede hacer otro cosa que esconder su móvil).

PRESIDENTE – Entre, entre, por favor, Señor Ministro considérese en su casa …

MINISTRO – Gracias … Discúlpeme por el retraso, pero estaba en conversación con el Primer ministro … A propósito del proyecto que nos ocupa, justamente …

(El PRESIDENTE entra con el ministro, y este último percibe a la chica).

AZAFATA (perturbada) – Señor Chaucho …

MINISTRO – Caucho … Pero usted puede llamarme Juan Francisco …

PRESIDENTE – ¡Oh! Tengo que presentarle mis disculpas, Señor Ministro. Mi sobrina está de visita por Madrid durante algunos días … Si no tiene inconveniente, cenará con nosotros … No podía mandarla a la esquina, como usted comprenderá … Quiero decir a la calle, así, siendo tan tarde … ¿Espero que esto no suponga una molestia para usted?

MINISTRO (alegre) – No, no, en absoluto, vamos…

PRESIDENTE – Y es que, además, estaba tan excitada con la idea de encontrarse con su excelencia… ¿No es cierto, Maribel?

AZAFATA – Eh … Sí, tío …

MINISTRO – Es encantadora … ¿ Y qué hace en la vida, esta señorita?

(El PRESIDENTE le hace un signo a la chica para que responda).

AZAFATA – Soy estudiante. De Ciencias políticas.

(El PRESIDENTE le hace señas a escondidas de que es una buena idea).

MINISTRO – Muy bien, muy bien … Entonces una futura ministra, posiblemente … ¿Pero me decía tu tío que estabas solamente de visita en Madrid?

PRESIDENTE – Sí …

MINISTRO – Pero, si estudias Ciencias políticas …

PRESIDENTE (improvisa) – Ciencias políticas en Jaén.

MINISTRO – Pues tiene valor …

AZFATA – Mi madre es Lepe.

PRESIDENTE – Anda, pues como yo, entonces. Pasé diez años en mi infancia…

AZAFATA – Quería hacer Ciencias políticas en Madrid, pero …

PRESIDENTE – No sacó bastante nota en la Selectividad.

(Mirabel se revuelve un poco, humillada).

MINISTRO – Qué pena … Pero, en fin, yo hice la carrera en la UNED, y ya ves tú hasta dónde he llegado, Maribel …

AZAFATA – ¡Huy, sí!, dicen que va a ser usted secretario del partido y, así, seguramente será el próximo Presidente del gobierno…

MINISTRO – Ya sabes, se dicen tantas cosas, en fin… Pero por el momento, debo pasar la tarde jugando a los tenderos con este viejo roñoso que es tu tío, para saber cual será el precio al que va a facturarme su kilómetro de autopista.

PRESIDENTE – Bueno, bueno… Estamos dispuestos a hacer un gesto comercial, usted ya lo sabe… Y además somos como de la familia …

MINISTRO – Qué te decía… Estoy seguro que tiene la idea de hacerme beber para obligarme a firmar cualquier cosa … Pero no me dejaré corromper …

PRESIDENTE – Su reputación le precede, Señor Ministro … Todo el mundo conoce su integridad … Y también saben cuán económico es usted con los denarios del estado … Todavía recuerdo cómo en los pasillos del congreso, le apodábamos  » el castor  » …

MINISTRO – ¿Ah, sí? … Lo ignoraba… Y no sabía que el castor fuera el símbolo del espíritu de ahorro…

AZAFATA – Es verdad que normalmente, es más bien la ardilla …

PRESIDENTE – ¡El castor es un gran constructor! Mata árboles con sus dientes, y construye presas…

AZAFATA – Con el rabo.

MINISTRO – Mmm… En fin, como usted sabe, la situación de nuestro país es extremadamente difícil de momento. Si España me necesita, no permaneceré insensible a su llamada …

AZAFATA – Eso le honra, Señor Ministro.

MINISTRO – Estoy seguro, Señorita, que si tú también estuvieras en mi situación, estarías dispuesta a sacrificar tu persona por el bien de España ¿no es cierto, querida?

PRESIDENTE – Pero por favor, siéntese. Maribel va a servirnos algo para beber. ¿Te importa, querida?

AZAFATA – ¿Champán?

MINISTRO – Si es para celebrar la firma de nuestro contrato, le señalo que eso todavía no es un hecho. Usted sabe en que estado se encuentran las finanzas españolas…

PRESIDENTE – ¡ Bueno, bueno, eso no nos impide tomar un refresco!. (Le hace un gesto a la chica para que llene las copas). Y le recuerdo que nuestra Compañía ya aplicó enormes rebajas sobre el importe de estos trabajos para no socavar más el déficit del Estado.

MINISTRO – Sin embargo, mi querido amigo. Tres mil millones de euros, es una suma…

PRESIDENTE – ¡Que se corresponde porcentualmente al número de kilómetros de la autopista! ¡Es un precio, muy ajustado, Señor Ministro, créame! Es muy simple: si usted encuentra algo más barato con otra empresa, le reembolso la diferencia.

AZAFATA – Como el pryca: es lo que llaman contrato de confianza …

MINISTRO – Como seguro que sabes, Maribel, Standar and Poors acaba de rebajarnos la etiqueta en la confianza al país. Hoy, los Bonos del Tesoro tienen menos valor en el mercado que los chorizos en la carnicería de la esquina. Y al presidente del gobierno español se le compara con cualquier chorizo entre nuestros proveedores de fondos internacionales.

PRESIDENTE – Mi querido Ministro, contamos firmemente con usted para procurar que después de las próximas elecciones, esté usted en el lugar de ese embutido.

MINISTRO – No intente halagar mi ambición para ablandarme, querido amigo … Hasta debería decir mi queridísimo amigo… ¡ Mi excelso amigo!

PRESIDENTE – Señor Ministro, nosotros hablamos aquí de inversión para el futuro!

AZAFATA (citando de nuevo el eslogan) – Invierta en el futuro, invierta en Caraduro!

PRESIDENTE – La red de autopistas española, es el sistema nervioso del país. ¡ Su circulación de la sangre! Son las autopistas las que aportan a cada músculo, que son las empresas nacionales, el oxígeno que necesitan diariamente. ¡No hace falta ser el Ministro de Transportes para darse cuenta de esto!

MINISTRO – Pero resulta difícil convencer a la opinión pública de que un enlace de autopista directo entre Talavera de la Reina y Madridejos es una prioridad estratégica para el enderezamiento de la economía española …

PRESIDENTE – ¿Para qué sirven, entonces los Asesores de Comunicaciones?

MINISTRO – Es que, posiblemente no hemos tocamos todavía el fondo … Perdone mi vulgaridad, Señorita, pero las agencias de valoración nos tienen cogidos por los cojones. La nota financiera de España es completamente biodegradable.

PRESIDENTE – Vamos, vamos … Me parece que el Tesoro Público todavía no está en quiebra,.

MINISTRO – Standar and Poors … ¿Tú sabes lo que eso significa en inglés, pequeña mía?

AZAFATA – ¿Normales y pobres?

MINISTRO – Exactamente! Porque prohibiendo a los países ricos continuar sobreendeudándose a un precio razonable, esta agencia de calificación tiene el poder de convertirlos en países pobres …

PRESIDENTE – Es un contrato muy bueno, se lo aseguro. ¿Otra copita de champán, Señor Ministro?

(Indica a la chica que vuelva a servir al ministro).

MINISTRO – ¿ Sabe usted cuánto nos costaría pedir prestados tres mil millones de euros suplementarios sólo de intereses al año? Si los Chinos quieren prestárnoslos…

PRESIDENTE – Usted cobrará los peajes! ¡Va a llenarse usted los bolsillos por ahí! ¡Será una verdadera renta de por vida para usted! Quiero decir para España …

MINISTRO – Mmm … ¿ Qué piensas tú de todo esto, querida niña? (Divertido) Vamos a ver … ¿ Si fueras Ministra de Transportes, qué harías tú en mi lugar?

AZAFATA- Siempre pensé que el Estado había hecho un cálculo con una vista muy corta privatizando las autopistas… ¿Por qué vender la gallina de los huevos de oro por el precio de algunos lingotes?

MINISTRO –No estás en absoluto desencaminada…

PRESIDENTE – ¡Escuche la voz de la juventud!

MINISTRO – La gallina de los huevos de oro… (Mirando de reojo hacia la chica) es en efecto el género de gallináceas que todo hombre soñaría con tener en su corral …

PRESIDENTE – Pues bien esta tarde, Señor Ministro, es una gallina que le ofrezco sobre una bandeja…

MINISTRO – ¿Ah, sí? ¿De verdad?

PRESIDENTE – ¡Hoy, un billete de autopista Madrid Valencia cuesta casi tan caro como un billete de AVE!

MINISTRO – ¿ Usted cree?

PRESIDENTE – Y además hay que pagar la gasolina y el chófer …

AZAFATA- Mmm … Y, posiblemente este es el menor de los problemas a pesar de todo…

PRESIDENTE – ¿Perdón?

AZAFATA- ¿A ese precio, quién va a tener ganas de coger la autopista todavía?

MINISTRO – Sobre todo entre Talavera de la Reina y Madridejos …

AZAFATA- ¿Madridejos?

PRESIDENTE – No se haga de nuevas… ¿ Sabemos muy bien que este proyecto le gusta mucho a usted ¿o no, Señor Ministro?

MINISTRO – No, no lo niego

PRESIDENTE – Además fue usted quien lo llevó a cabo desde principios del quinquenio… Y también sabemos perfectamente bien por qué…

AZAFATA – ¿Ah, sí? ¿Y por qué?

PRESIDENTE – Pues para acabar con el predominio de Valdepeñas, en primer lugar. Que como sabe todo el mundo es uno de los pulmones económicos de España.

AZAFATA – ¿En primer lugar? ¿Hay otra razón?

MINISTRO – Bueno, es que, además, soy el Diputado-alcalde de Talavera de la Reina y tengo una finca en Madridejos.

PRESIDENTE – Esta autopista será muy práctica para sus idas y venidas entre el Congreso y su circunscripción electoral.

AZAFATA (irónica) – O por qué no, de ahora en adelante, entre la Moncloa y su casa de campo.

(El PRESIDENTE le lanza una mirada incendiaria. Afortunadamente, la campanilla de la puerta ofrece una distracción).

PRESIDENTE – Este debe de ser el especialista en comidas preparadas … (A la chica) te ruego que vayas a abrir, mi querida Maribel …

AZAFATA- Por supuesto, mi querido tío.

MINISTRO – Es encantadora … Pero no carece de sarcasmo tampoco … ¿ Me equivoco?

PRESIDENTE – Es el vivo retrato de su madre cuando era joven.

MINISTRO – Eh, sí …, claro, claro.

PRESIDENTE – El privilegio de la juventud…

MINISTRO – Además, está muy bien criada.

PRESIDENTE – Y es muy limpia …

(La chica vuelve con una gran bandeja sobre la cual están dispuestos varios platos, la cual coloca sobre la mesa).

AZAFATA – ¡Pues aquí está la cena! Podemos sentarnos a la mesa, cuando gusten.

PRESIDENTE – Son platos fríos. Pensé que sería más práctico. Esto simplifica el servicio, y evita a los testigos molestos. Quiero decir a las orejas indiscretas … Es difícil encontrar personal de plena confianza…

MINISTRO – Por supuesto, por supuesto… ¿Pero después de todo, esta cita no tiene nada de secreto ni de reprensible por el momento, ¿no es verdad? ¿A menos que tenga la intención de sobornarme por debajo de la mesa?

(El PRESIDENTE se pregunta visiblemente si se trata de una broma o de una llamada de atención y vacila en su respuesta).

PRESIDENTE – Pues, hombre …

MINISTRO – Estoy bromeando, evidentemente.

PRESIDENTE – Evidentemente.

MINISTRO – Pero todo esto tiene un aspecto magnífico.

PRESIDENTE – ¡Es que viene del mejor especialista en comidas preparadas de Madrid! Es escandalosamente caro, pero es tan delicioso…

MINISTRO – Me rindo, puesto que me muero de hambre. Aunque todo esto riza la corrupción pasiva. (Se sientan a la mesa los tres).

AZAFATA- ¿ Le sirvo un chatito de vino? (El ministro la mira un poco desconcertado, y el PRESIDENTE la fulmina con la mirada). Quiero decir una copa de vino …

MINISTRO – Sí, sí, por supuesto eres muy amable… (Al presidente) es encantadora … ¿ Entonces, Maribel, así que vives en Lepe?

AZAFATA- ¿Ah sí? Quiero decir: ¡ah, sí!

PRESIDENTE – Vive en Jaén…

MINISTRO – Es curioso, porque no tiene en absoluto el acento andaluz…

AZAFATA – Bueno, es que… Hice unos cursos de dicción para tratar de perderlo. Ya sabe como es esto del acento andaluz, cuando se quiere hacer una carrera en la política o en los negocios, aunque ahora es un poco la misma cosa … Pasamos en seguida por alguien del medio…

Ministro – Del medio?

AZAFATA- De la junta… La junta de Andalucía…

(El PRESIDENTE se remueve mordiéndose la lengua).

MINISTRO – Hay algunas ovejas negras, en efecto. Que empañan la reputación de esa bella región. Pero no hay que generalizar, usted sabe. Hay también algunos elegidos íntegros. Presidí el Consejo general de la Junta durante una decena de años. Conozco muy bien Jaén…

PRESIDENTE – ¿Ah, sí, realmente?

MINISTRO – ¿ Y qué hace su hermana en Lepe?

PRESIDENTE – Mi hermana?

MINISTRO – Bueno, ya sabe usted, conozco a todo el mundo, allí abajo.

PRESIDENTE – ¿ Que qué hace? Eh, sí … (Volviéndose hacia la chica) ¿ qué hace ahora tu madre?

AZAFATA- Murió.

PRESIDENTE – Eh… sí … Me… siento tan emocionado cuando hablo de esto … Yo mismo no lograba pronunciar la palabra.

MINISTRO – Oh, estoy verdaderamente afligido.

PRESIDENTE – Era mi hermana, después de todo … Y además, tenía sólo una. Me… me quedan algunos hermanos, pero …

MINISTRO – Sí, claro, no es lo mismo…

PRESIDENTE – Claro, ellos no la reemplazan…

AZAFATA- Yo también, yo también tenía sólo una madre …

MINISTRO – Y sí, así es … es lo habitual, desgraciadamente … Y murió …

PRESIDENTE – Pues, sí, allí, completamente, cómo … Un … Un accidente…

MINISTRO- Un accidente?

PRESIDENTE – Un camión frigorífico … Atravesando la calle para ir a comprar embutidos.

MINISTRO – Oh, Dios mío…

PRESIDENTE – Pero bueno, no vamos a estropear la velada con esto, tampoco … La vida continúa…¡Los trabajos también! Porque usted sabe lo que se dice:¡cuando el edificio va, todo va! Esto vale también para las obras públicas…

MINISTRO – ¿Y entonces, esta señorita encantadora vive siempre en Jaén?

PRESIDENTE – Sí, sí … Con su mamá fallecida.

MINISTRO – A propósito de embutidos… Hay un restaurante excelente Jaén, donde se come el mejor chorizo de jabalí de toda Andalucía…. Esto, ¿cómo se llamaba…?

(Afortunadamente, el móvil del Ministro suena, dispensando a la chica de responder. El ministro responde a la llamada).

MINISTRO – ¿Sí? Sí, sí… No, no, usted no me molesta en absoluto… No cuelgue, un segundo … (Al presidente) le ruego que me excuse usted. ¿Hay un lugar dónde pueda aislarme un momento?

PRESIDENTE – Sí, sí, por supuesto, venga por aquí, por favor…

(El presidente le señala el camino).

MINISTRO(a su interlocutor telefónico) – Sí, sí, le escucho … (El Ministro sale).

PRESIDENTE – Bueno, todo se está desarrollando muy bien hasta ahora… Creo que usted ha conseguido despertar la libido de este viejo sátiro con su apariencia de internado de monjas … Pero no cargue demasiado sobre el lado rebelde…

AZAFATA- Tranquilícese, no haré nada para hacer capotar esta negociación …

PRESIDENTE – Y ahora, va a haber que poner el turbo, ¿cómo? Discreción y elegancia, sí. Pero eficacia y vaya soltando sedal.

AZAFATE – ¿Soltando sedal?

PRESIDENTE – Usted continúa cebando al pez gordo y ¡hop! Que muerda el anzuelo precipitadamente en el momento en que menos lo espera. Lo que hace falta, es sorprenderle, ¿comprende usted?. Después, este viejo tiburón se dejará hacer… Le gusta la carne fresca, créame. Le aseguro que mis informaciones son completamente fiables…

(Su móvil suena y responde).

PRESIDENTE – Sí, Jeromo … No, no tengo demasiado tiempo para hablarle ahora … Sí, sí, creo que este gordo asqueroso no es insensible al estilo colegiala en falda escocesa … ¿Por cierto, ustedes sabían que se había pasado diez años de su vida en Lepe? ¡Pues podrían habérmelo dicho! Eso me habría evitado pasar por un gilipollas … (El Ministro vuelve) Bueno, le dejo…

MINISTRO – Les ruego que me excusen, pero creo que no le hubiera agradado escuchar esta conversación… ¿Sabe usted quién acaba de llamarme?

PRESIDENTE – Le aseguro que no… señor ministro.

MINISTRO- Su principal competidor…

PRESIDENTE – No me diga que…

MINISTRO – Y debo reconocerle que acaba de hacerme una oferta muy apetitosa.

PRESIDENTE – Cuánto?

MINISTRO – El mismo precio que usted pero con veinte kilómetros de autopista más

AZAFATA – Bueno, sobre cien kilómetros, eso constituye un veinte por ciento de descuento, es una rebaja que lo hace verdaderamente interesante, en efecto.

PRESIDENTE – ¿Talavera de la Reina-Madridejos? ¡Pero con las autopistas que ya existen, sólo necesitamos un trozo de 100 kilómetros para la conexión! ¡ Los estudios son formales!

MINISTRO – Su competidor me propone una pequeña variante que pasa por Orgaz, que es dónde vive mi madre … (A la chica) Tú sabes lo importante que es poder visitar de vez en cuando a la mamá mientras está viva todavía … (El móvil del Ministro suena de nuevo, y responde). Sí … (Al presidente) Discúlpeme otro minuto … Sí, sí, le escucho… (Vuelve a salir).

PRESIDENTE – Nos hemos ido a la mierda…

AZAFATA – Usted sólo tiene que hacerle también su veinte por ciento descuento, como sobre las cajas de cereales…

PRESIDENTE – Imposible … Nuestro presupuesto ya está rebajado al máximo … Si le ofrezco veinte kilómetros más por el mismo precio, perdemos todo nuestro beneficio.

HUÉSPED – ¡ Pero reactiva usted la economía, y con ello, el crecimiento!

PRESIDENTE – Ya, ya… nuestros accionistas pasan de eso del crecimiento! ¡Lo único que esperan que crezca a finales de año, son sus dividendos! ¡Qué nos importan las vidas de la población! ¡Qué sigan soñando con el estado del bienestar! Bah. ¡ No voy a hablar de negocios con una puta qué es simplemente un regalo promocional para facilitar la firma de un contrato sustancioso!

AZAFATA – ¿Una puta?

PRESIDENTE – ¡Limítese a hacer su trabajo, joder! ¡ Pagué por los servicios de una acompañante, no por una conferencia de economía!

AZAFATA – ¡Una acompañante!

PRESIDENTE – ¿ Todo depende de usted, ahora, de acuerdo? ¡Hay que convencerlo totalmente de que los tirantes de su s