Una comedia de Jean-Pierre Martinez
2 hombres y 2 mujeres
Una tragedia ecológica
En una Tierra que se ha vuelto inhabitable debido al calentamiento global, una humanidad moribunda está viviendo sus últimas horas. Dos hombres y dos mujeres están a punto de partir en una nave espacial hacia el planeta desconocido que podría servir como su último refugio. La misión de estos cuatro « elegidos » : dar a la Humanidad la oportunidad de perpetuarse después de haber causado su propia desaparición a través de su locura autodestructiva. ¿Pero tal humanidad realmente merece ser salvada? No todos están de acuerdo…
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La canción de la obra.
Letra y música: Jean-Pierre Martinez
Esta canción puede utilizarse en el marco de una puesta en escena, previa solicitud al autor y sin coste adicional de derechos. El archivo de audio está disponible bajo solicitud, tras haber obtenido previamente la autorización del autor para la utilización del texto de la obra.
Después de nosotros, el diluvio: ¿merece todavía la humanidad ser salvada?
En una Tierra que se ha vuelto inhabitable, cuatro supervivientes —dos hombres y dos mujeres— se disponen a abandonar el planeta a bordo de El Arca para intentar que la humanidad renazca en otro lugar. Pero una pregunta pone de inmediato en tela de juicio esta misión: después de haber destruido su propio mundo, ¿merece realmente la especie humana una segunda oportunidad? Este desacuerdo transforma poco a poco el viaje de la última esperanza en un enfrentamiento entre quienes quieren sobrevivir a toda costa y quienes piensan que sería mejor acabar de una vez.
La obra parte de una catástrofe ecológica, pero pronto va mucho más allá de este único tema. A través de los cuatro personajes, confronta distintas maneras de juzgar a la humanidad. Alban la condena por los crímenes que ha cometido; Paul piensa ante todo en salvar el pellejo; Virginie se niega a renunciar a la vida a pesar de todo; Ève vacila entre estas posturas. Sin embargo, cada uno acaba enfrentándose a sus propios miedos, deseos y contradicciones. El debate nunca opone simplemente a buenos y malos: plantea si hay que condenar al ser humano por lo que ha hecho o dejarle todavía la libertad de actuar de otra manera.
Es ahí donde la comedia desempeña plenamente su papel. Incluso al borde de la extinción, los personajes siguen bromeando, discutiendo, seduciendo, sintiendo celos o haciendo el ridículo. El contraste entre la magnitud de lo que está en juego y la banalidad, profundamente humana, de sus comportamientos confiere a la obra su tono particular. El humor impide que el discurso se vuelva demostrativo y recuerda que la humanidad de la que se habla nunca es una idea abstracta: está enteramente contenida en estos cuatro seres imperfectos, capaces tanto de lo peor como de lo mejor.
El final lleva esta lógica hasta sus últimas consecuencias. Después de dieciséis mil años, los supervivientes regresan a una Tierra que ha vuelto a ser parcialmente habitable, como si la historia pudiera comenzar de nuevo. El paralelismo con Adán y Eva es explícito, pero la obra no propone por ello un nuevo comienzo inocente. Al contrario, deja abierta la pregunta que la recorre de principio a fin: ¿sabrá la humanidad evitar repetir sus errores? El sacrificio final de Virginie solo aporta una respuesta provisional: pese a todo lo que podría justificar su desaparición, quizá siga existiendo una razón para conceder al ser humano una nueva oportunidad.